jueves, 25 de febrero de 2016

Preparativos: el sustrato

Tipos de sustrato para el huerto en macetas
Con esta entrada empiezo una serie que iré intercalando entre las habituales sobre cultivos y trabajos hortelanos. La idea es hablaros un poco sobre los materiales básicos que he ido utilizando para poner en marcha el macetohuerto: sustrato, recipientes, semillas, abonos... Las opciones que existen, las que yo he probado y elegido en cada caso, y el porqué de cada una.

El sustrato

Podemos pensar que para montar un huerto en macetas valdría cualquier tierra que pudiésemos conseguir cerca de donde vivimos, después de todo sería una forma sencilla y muy barata de conseguir material con el que empezar. Sin embargo hay que tener en cuenta algunas características un poco especiales que tiene cultivar verduras en recipientes:
  • Al tener un volumen limitado, el sustrato en una maceta pierde la humedad muchísimo más rápido que en el suelo de un terreno. Además las raíces no tienen la posibilidad de profundizar para buscar el agua o los nutrientes que necesitan.
  • Será habitual que tengamos que mover las macetas, ya sea para buscar la mejor ubicación de luz o para realizar tareas de mantenimiento. Puede parecer que no hay mucha diferencia entre usar un tipo u otro de material, pero probad a andar cargando con macetas de 30 ó 40 litros llenas de tierra de huerta de un lado para otro y veréis que alegría... Además, si llenamos un balcón de macetas y recipientes el peso para la estructura puede ser algo a tener muy en cuenta.
  • Normalmente la tierra necesita ser mejorada. Quizá sea demasiado arcillosa y prieta (con el problema que esto tiene para el desarrollo de las raíces), o pobre y arenosa. En una huerta no nos queda más remedio que lograr esa mejora a base de tiempo y enmiendas, pero en un cultivo en macetas podemos conseguirlo simplemente eligiendo un buen sustrato de partida.
  • Idealmente un suelo es un ente vivo. Tiene un ecosistema formado por bacterias, hongos, microorganismos, gusanos y toda una fauna auxiliar...  que contribuye a que las plantas puedan nutrirse y crecer sanas. En las macetas no es posible reproducir este sistema así que tenemos que aportarle esos nutrientes y microorganismos de otra forma. Una manera de ayudar puede ser con un buen sustrato.
En resumen; lo ideal sería un material que pese poco, mantenga la humedad, aporte nutrientes y sea ligero para facilitar el desarrollo de las raíces.

En mi caso, desde hace años he ido probando distintas opciones (por orden cronológico):

Tierra de jardín y huerta

En plantas que me me traían mis padres cuando venían de visita o que un amigo me regalaba de su propio jardín. Eran tierras oscuras y muy ricas en nutrientes pero con el problema de que cuando se secaban aquello se convertía en un bloque sólido intratable. El otro pequeño inconveniente es que siempre venían con visitas incorporadas, en forma de semillas hipe-resistentes (por más que he ido mezclando la tierra, todavía en alguna maceta siguen saliendo ortigas y tréboles una y otra vez). La tierra que aún tengo de este tipo sigo usándola para las flores y ornamentales, mezclada con fibra de coco para mejorar su estructura.

Sustratos comerciales

Los típicos sacos que venden en todas partes. Aunque existen todas las mezclas específicas que nos podamos imaginar yo siempre he utilizado el de tipo "universal", ya que para el uso que le daba (ornamentales) pensaba que no iba a notar la diferencia. El principal inconveniente que le veo a estos sustratos (a parte del precio) es que que la mayoría llevan turba en una proporción muy alta.

Según la Wikipedia:
La turba es un material orgánico, de color pardo oscuro y rico en carbono. Está formado por una masa esponjosa y ligera en la que aún se aprecian los componentes vegetales que la originaron. Se emplea como combustible y en la obtención de abonos orgánicos.
 La formación de turba constituye la primera etapa del proceso por el que la vegetación se transforma en carbón mineral. Se forma como resultado de la putrefacción y carbonificación parcial de la vegetación en el agua ácida de pantanos, marismas y humedales. La formación de una turbera es generalmente lenta como consecuencia de una escasa actividad microbiana, debida a la acidez del agua o la baja concentración de oxígeno. El paso de los años va produciendo una acumulación de turba que puede alcanzar varios metros de espesor, a un ritmo de crecimiento que se calcula de entre medio metro y diez centímetros cada cien años.
Si tenemos en cuenta lo extremadamente lenta que es la producción de la turba, y lo sensible que es el ecosistema a su explotación, creo que es importante encontrar alternativas más sostenibles y ecológicas.

Os dejo un par de vídeos, sobre las turberas chilenas y un ejemplo especialmente dedicado a esos asturianos incombustibles, vosotros sabéis... ;)

"Tierra de fuego: turberas y cambio climático"

"Proyecto de recuperación del Llano de Roñanzas, Vidiago (Llanes)"

Mi opción actual: fibra de coco y compost-abono orgánico-humus de lombriz

Descubrí la fibra de coco hace un par de años, cuando probé a usarla para unas jardineras y un par de macetas que tenía en el balcón de mi anterior casa. La verdad que me sorprendió lo poco que pesa y lo mullida que queda la mezcla. Otra gran ventaja que noté es que se comporta como una esponja, absorbiendo un volumen enorme de agua y manteniendo la humedad muchísimo más tiempo que otros sustratos.
La fibra de coco no es más que la parte interna justo por debajo de la cáscara dura del fruto, ya seca y triturada muy fina. Tradicionalmente ha sido un subproducto de la explotación del coco, y solo desde hace unos años ha empezado a extenderse el uso a otros ámbitos. En nuestras macetas esta fibra sería la parte que funciona como soporte o estructura base, pero como es un material inerte hay que mezclarla con algún tipo de materia orgánica (que será la que aporte los nutrientes a nuestras plantas).
Una duda que me surgió al pensar en usarla es que es un producto que hay que importar de países al otro lado del mundo, por lo que me preocupaba que no fuese muy sostenible. De todas formas he leído que se está convirtiendo en un activo económico para los países que lo producen (básicamente economías emergentes) ya que antes era un material que se desechaba. Así que de momento me parece una buena opción.
Ahora mismo estoy mezclando la fibra de coco con humus de lombriz que he comprado, en una proporción 60/40. Pero mi idea es usar mi propio compost (que ya tengo en marcha) y gallinaza (estiércol de gallina curado) que me dará un amigo.



Los vídeos los encontré en un artículo del picaronablog. Echadle un vistazo a la página, merece mucho la pena.

La fibra de coco viene seca y prensada en "ladrillos" de 5 kg (7 euros); una vez hidratada cada bloque tiene un volumen de unos 70 litros.

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